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LA CIENCIA EN VENEZUELA02-10-2009 21:18:25
La carta que se reproduce a continuación recoge las reflexiones de la Profesora Miriam Echevarría Irusta sobre la situación de los científicos venezolanos en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, muchos de ellos fisiólogos muy conocidos dentro del campo de la Fisiología Iberoamericana. _____________________________________________________________ La resistencia heroica de los científicos en Venezuela En Venezuela, como en cualquier otro país en vías de desarrollo, siempre ha sido difícil investigar. A pesar de ello, personas inteligentes, trabajadoras, comprometidas con hacer ciencia de calidad desde el país, crearon y mantuvieron desde mediados del siglo pasado universidades e institutos de investigación con un nivel de excelencia académica competitiva internacionalmente. El IVIC, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, creado en 1958 con los más altos criterios de excelencia para el desarrollo de la ciencia y la formación de futuros investigadores, fue una institución emblemática de la investigación científica tanto de Venezuela como de toda Suramérica. Durante muchos años el IVIC dio cobijo a investigadores destacados, proporcionándoles condiciones de trabajo ideales para el desarrollo de su potencial investigador. Ellos, amén de trabajar en sus laboratorios, fueron motor fundamental de la enseñanza universitaria y de postgrado; muchos de los jóvenes más prometedores que hoy contribuyen desde Venezuela y muchos otros lugares del mundo a crear conocimiento y al avance de la ciencia en general, se formaron en el IVIC. Los que trabajamos en Ciencias sabemos que no es una tarea fácil y que elevar el nivel de desarrollo científico de un país lleva mucho tiempo. En los países prósperos y fuertes la investigación científica está muy desarrollada pues la primera condición no existe sin la otra. Pero nos equivocaríamos si pensásemos que la fortaleza de estos países se ha producido por “poner la ciencia al servicio del pueblo”, o dicho de otra manera, porque se obligó a sus investigadores a realizar una “ciencia social”. Los científicos son personas con un alto nivel de formación, especializados en campos concretos del conocimiento universal y que disfrutan trabajando en un área que conocen en profundidad. La apuesta que hicieron y continúan haciendo los países desarrollados ha consistido fundamentalmente en fortalecer la educación desde los primeros grados hasta la universidad, propiciando así la generación de personal bien formado en distintas ramas básicas del conocimiento; además se apoya tanto en las universidades como en centros de investigación a personas excepcionales capaces de descubrir y generar conocimiento, crear conceptos y dar aplicaciones de los mismos para mejorar su entorno inmediato y del mundo en general. Sólo teniendo una masa crítica suficiente de investigadores se logra avanzar en áreas específicas, y eso tras inversiones de recursos, esfuerzo y tiempo. Evidentemente es obligación de los investigadores trabajar al máximo, ser creativos, esforzarse por descubrir y generar conocimientos que puedan trasladarse rápidamente por ejemplo, a la comprensión de enfermedades, su diagnóstico y tratamiento, a mejorar la producción agrícola y capacidad tecnológica y en una palabra ayudar a entender los problemas sociales de un país. Pero no es responsabilidad ni competencia directa de los científicos de un país el generar bienestar y progreso inmediatos y su labor no debe ser juzgada en estos términos. Según las noticias recientes que llegan de Venezuela creo que la ciencia y, en un sentido más amplio, la educación, atraviesan una situación crítica que puede traer consecuencias desastrosas y dañar gravemente el desarrollo científico de éste país que tanto esfuerzo ha costado conseguir. Así, por nombrar algunos ejemplos de esta comprometida situación, me informan que por recortes presupuestarios se amenaza a las universidades con perder el acceso a “internet” con la consecuente eliminación de subscripciones a revistas y publicaciones en red. Las bibliotecas públicas también ven afectados sus recursos y autonomía para mantener actualizados sus depósitos en las diversas ramas del conocimiento. En las universidades, así como en los institutos de investigación como el IVIC, las autoridades ya no se eligen dentro del seno de las instituciones sino que vienen determinadas desde fuera, haciéndose caso omiso de los criterios y normativas que para tal fin contaban dichas instituciones. Obvia decir que en la mayoría de las ocasiones dichos cargos de dirección recaen sobre personas no idóneas. En el caso del IVIC, los recortes de presupuesto en los laboratorios y las amenazas de cierre de los mismos en represalia a opiniones personales expresadas por los investigadores, dentro o fuera del IVIC, en relación a la situación general del Instituto y del País atentan claramente contra el mantenimiento de niveles mínimos de funcionamiento de la Institución y del personal investigador que en él trabaja. La opinión de los investigadores en la toma de decisiones del Instituto no es consultada, su actividad tampoco es evaluada en los términos clásicos de productividad y, muy recientemente insultos y agravios descalificativos hacia los científicos más antiguos del Instituto se dejan oír en radio y prensa, sin un mínimo respeto hacia personas que han demostrado su valía intelectual no solo en el país sino internacionalmente. La alarma producida por el despido de algunos de los investigadores mas antiguos del IVIC (eméritos en su mayoría) ha saltado recientemente a los medios de comunicación tras ser instados al cese de su actividad investigadora; incumpliéndose así compromisos adquiridos desde hace mas de 15 años. Esta difícil situación que hoy sufren los investigadores en Venezuela me afecta y me duele, como colega y como científica que inició su formación precisamente en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas; todo ello me mueve a escribir esta carta para mostrar mi preocupación por una realidad que desde aquí percibo y sobre todo expresar mi solidaridad y respaldo a posibles soluciones que desde allí se puedan vislumbrar. Miriam Echevarría Irusta, PhD Profesora Titular de Fisiología Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), Hospital Universitario Virgen del Rocío/CSIC/Universidad de Sevilla Av. Manuel Siurot s/n, 41013 Sevilla, España Tel: +34 95 5012638 Fax: +34 95 4617301 email: irusta@us.es ![]() |